Eritema Multiforme

El eritema multiforme es un trastorno inflamatorio de la piel que se presenta con frecuencia en las primeras décadas de vida, afectando así en mayor medida a niños y jóvenes en sus años de adolescencia. Esta enfermedad, que se presenta como una inflamación cutánea aguda, ataca principalmente a las extremidades del cuerpo (piernas, brazos, manos y pies), aunque también puede afectar a las membranas mucosas de la boca. Las lesiones que provoca se presentan en forma circular, como si se tratase de una diana en las que se distinguen dos colores: un anillo central rosáceo y un anillo exterior de un color rojo intenso.

Para diagnosticar la enfermedad es preciso realizar una biopsia en la piel afectada o a través del Signo de Nikolsky. Una vez claro el diagnóstico, la reacción se puede catalogar en cuatro estadios muy diferenciados:

  • Eritema multiforme menor.
  • Eritema multiforme mayor.
  • Síndrome de Stevens-Johnson.
  • Necrolisis epidérmica tóxica o enfermedad de Lyell.

Aunque se desconoce la causa exacta de esta hipersensibilidad, se cree cada vez con mayor fuerza, que viene provocado en respuesta a medicamentos (barbitúricos, penicilinas, sulfamidas o fenitoína), infecciones, enfermedad (herpes simple o micoplasma), reacciones alérgicas o una exposición prolongada a las drogas.

Los principales síntomas son: la fiebre, el picor intenso de la piel, las lesiones cutáneas en forma de diana descritas anteriormente, malestar general, dolor creciente en las articulaciones e incluso dolor ocular que desencadena en problemas de la visión.

No todas las manifestaciones de esta enfermedad provocan el mismo nivel de gravedad para el individuo que la padece. Por ejemplo, el eritema multiforme menor no se presenta como una inflamación grave y con frecuencia viene causado por un herpes simple. Por el contrario, el eritema multiforme mayor sí es peligroso para la salud y se conoce como síndrome de Stevens-Johnson.


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